Carolina Indacochea, maquilladora, asesora de imagen y directora de @carolinaindacocheastudio, en un inicio estudió la carrera de Arquitectura de Interiores en la Toulouse Lautrec, sin embargo, en el camino empezó a maquillar sin haber estudiado previamente ningún curso. El gran talento que poseía para maquillar la hizo conseguir su primer trabajo en Belcorp como maquilladora oficial de Cyzone cuando apenas tenía 19 años. “Aproximadamente, al año una amiga me dijo: Caro, hay un curso de maquillaje profesional en buenos aires y dura 3 meses ¿vamos? ¡Hable con mis papas, no les encantó la idea, pero como era verano no podían decirme que no! Después de ese viaje y ese curso todo cambió, realmente descubrí que era lo mío, pero siempre a la par con mi carrera de Arquitectura” comenta.

Pocos meses después de su regreso, una de sus amigas se iba a casar y le dijo que la maquillara, “ahí empezó el mundo de novias para mí, pero siempre en paralelo y para soltar la mano hacia producciones de fotos, eventos de marcas de maquillaje, etc”.

Carolina nos cuenta que llegó a culminar la carrera de Arquitectura de Interiores y trabajó en la tienda de Karim Chaman cerca de 3 años. Sin embargo, nunca dejó el maquillaje hasta que llegó el día que tuvo que decidir entre sus dos profesiones, porque empezó a tener más novias para maquillar y no podía con ambas responsabilidades. “Me armé de valor, tenía 24 años cuando ocurrió eso y mi enamorado, que por cierto ahora es mi actual esposo, ¡casi se muere! ¡Porque nos íbamos a casar! Y mi papa ni que decir, no estaba de acuerdo. En fin, me armé de valor, renuncié a mi chamba y decidí emprender y hacer mi propio negocio”.

Asimismo, decidió realizar otros cursos para complementar, tomó el curso de maquillaje Aerográfico en Buenos Aires y otro de maquillaje artístico, como también workshops en USA y eventos de maquillaje que la ayudaron a reforzar y aprender más cada año.

“En un inicio trabajaba a domicilio, luego a los 27 años mi esposo me dice: Caro creo que ya es hora que tengas un espacio en donde puedas realizar las pruebas de tus novias, dictes clases y tengas un staff que puedas dirigir y fue así como un año después, se hizo realidad. Con muchísimo esfuerzo, logré inaugurar mi studio de maquillaje y peinado que hoy en día es una de las cosas de las cuales me siento más orgullosa y que aún no me la creo”.

Carolina no duda en mencionarnos que lo que más la motiva es que uno nunca termina de aprender, “siempre hay que reinventarnos y hacer cosas nuevas para no quedarnos atrás, tengo dos hijas y me gusta que ellas vean eso para que puedan desarrollarse y alcancen sus propias metas”.

Cuando le preguntamos por qué decidió especializarse en novias. “Es algo que no decidí, el camino me fue pintando la cancha sin darme cuenta y las recomendaciones me empujaron a pulir y especializarme en esa rama del maquillaje, descubrí que es algo que me apasiona, es cómo vestir y arreglar a una princesa y eso me encanta. Todo lo que involucra asesorarlas, decirles que es lo que les queda mejor y cuando ven el resultado y vez esa mirada que es el peinado o el maquillaje, para mi  lo es todo. Nos responde.

El maquillaje social y sus clases las realiza en su estudio, pero los sábados son exclusivamente para maquillar a sus novias y normalmente lo hace en sus casas o en el hotel donde están. En cuanto al tipo de maquillaje que prefiere, “prefiero ojos definidos, en general para mí un buen maquillaje es tener ojos impactantes y en general ese es mi estilo y por lo que me caracterizo.Lógicamente para ocasiones que ameriten, pero para un look de día a día va bien algo natural. Depende muchísimo de la personalidad y como se sienta cómoda”.

En cuanto a su estudio, nos cuenta que fue pensado para atender a sus novias para el día de la prueba y dar clases de automaquillaje. “Sin embargo,en el camino amplié mi staff y hoy en día el studio se mueve solo mientras que yo estoy fuera maquillando a las novias, que es un logro que no esperaba. Actualmente contamos con un equipo de 12 personas entre maquilladoras y peinadoras. Además, ahora se dictan cursos de maquillaje profesional que es un nuevo proyecto que poco a poco espero siga creciendo”.

Considera que lo más bonito que le toca vivir como maquilladora es ser parte del proceso y del día más feliz de una mujer. “El día de su matrimonio la verdad que este proceso envuelve un mundo de emociones que son inexplicables. Y sobre todo que siempre quedará ese recuerdo para mí y para ellas”.

Sabemos que muchas veces es difícil lidiar con todos los clientes, “felizmente que la mayoría son buena onda, siempre hay alguna con carácter especial pero siempre he sabido cómo manejar la situación y lo llevamos por el buen camino”.

Si tienes en mente introducirte en el mundo del maquillaje, Carolina recomienda que practiquen muchísimo caras y tipos de piel, que crean en sí mismas, que se atrevan porque si se puede, no es fácil pero con perseverancia y pasión todo se consigue.

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