Hola, futuro viajero. Hoy nos lanzamos a volar con la mejor frase por delante: “el destino que elijas es aquel a donde tus alas son capaces de llevarte”. Juntos, aunque no revueltos, vamos a descubrir que no necesitas grandes cantidades de dinero para viajar, pero sí una gran imaginación y excelentes decisiones. Está bien, está bien, no nos engañemos, algo de dinero sí, pero descubrirás que, para hacerlo, todo es cuestión de ingenio.

Existen tipos y tipos de viajeros. Hay aquellos a los que les fascina viajar con los amigos –ojito, no lleves al compañero que siempre se queda con los vueltos como parte de tu equipaje-; aquellos que prefieren las escapadas en pareja, -la suya y a veces la ajena-, aquellos a los que les gusta viajar en familia –suegra incluida-, e inclusive los que disfrutan viajando solos –puede que lo disfruten o realmente es que nadie los soporta-. En cualquiera de los casos, nuestro país tiene destinos para todos los gustos, para todos los colores y por supuesto para todos los sabores.

Iniciaremos contándote que, si pues es verdad, aunque no te guste, hay lugares a los que puedes viajar dependiendo de la temporada en la que nos encontremos y otros en donde cualquier estación del año es propicia para disfrutar.

Durante los primeros meses del año, la costa seguirá siendo el destino principal. Suena redundante, pero siempre hay que advertirlo ya que todos tenemos un amigo apellidado Contreras, ese que adora las lluvias y huaycos de la sierra y la selva en esas épocas del año (a veces nosotros mismos nos apellidamos así).

Ahora bien. Si miramos hacia el oriente en otoño, Iquitos, Pucallpa o Tarapoto tienen un suave calorcito, y por las mismas fechas la sierra nos abriga con un riquísimo y tibio sol. Pero si quieres experimentar verdaderas heladas y definitivamente tienes una personalidad un tanto arriesgada, tu llegada a la sierra debe ser a partir del mes de junio.

Ciudades como Arequipa no tienen límites ni de clima ni de meses. Su encanto te captura, pero si te captura entre los meses de febrero y marzo prepárate, porque el agua que cae ahí por esas fechas tiende a mojarte… y bastante! Por supuesto Cuzco, destino por excelencia, está dispuesto a recibirte en cualquier época, aunque Dios siempre llora de octubre a abril. El norte, perfecta combinación de sol y mar, está abierto climáticamente hablando todo el año sin necesariamente tener que apellidarte Zuckerberg o Gates.
Siempre ten en cuenta los destinos con festividades religiosas o costumbristas establecidas en fechas inamovibles así llueva, truene o relampaguee. Básico vivir la fiesta del Inti Raymi, o el famosísimo Carnaval de Cajamarca. También considera elegir destinos más “musicales”. Visitar Trujillo para el Festival de la Marinera en enero; o, divertirte pisando uvas al ritmo de música negra en el Festival Internacional de la Vendimia de Ica en el mes de marzo. Ambos son imperdibles.

No dejemos de lado la ruta gastronómica y ahí sí que la tenemos dura. Requisito indispensable: haz dieta antes de viajar. Siendo el Perú un país reconocido internacionalmente por su gastronomía, lo primero que va a pasar es que subas de peso y bien lo vale, eso sí que no tiene temporadas, salvo que tu destino sean los mariscos, pero ya nos dedicaremos a ello más adelante.

No pretendemos ser una guía militar del viajero, pretendemos que viajes al menor costo posible, dándote trucos, ideas y ciertos consejos para que disfrutes y tu bolsillo no lo resienta, al menos en extremo. Así que nada, ven a viajar con nosotros y deja volar tu imaginación. Tú serás el único responsable de tu deliciosa diversión. Alas y buen viento.

 

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Viajeros infrecuentes

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